¿Qué es la naturalidad en la medicina estética?

Vivimos unos tiempos complejos y esto se refleja en todas las facetas de la realidad que nos rodea. Mi consulta diaria también ha cambiado, además de trabajar con todos los protocolos de seguridad, he observado un cambio en mis pacientes.

Durante casi toda mi carrera profesional los pacientes (la mayoría) me han demandado naturalidad como principal finalidad de los tratamientos.

Pero, ¿qué es la naturalidad en la medicina estética?. Podríamos decir que es un concepto muy subjetivo, “que no se note, pero que se note”, me dicen algunos, “que me quede así”, y se estiran la cara como si se hubieran hecho un lifting. Cada persona tiene su concepto, por eso durante la visita es muy importante ponerse de acuerdo en lo que podemos o no conseguir con los tratamientos de medicina estética.

Estos días me encuentro con otra realidad creciente en número, pacientes muy jóvenes que quieren hacerse tratamientos exagerados y que se verían demasiado artificiales, pues es una tendencia al alza en las redes. El uso de filtros y el exagerado tratamiento de algunos famosos conduce a mi modo de ver a esta pérdida de noción de lo que es un resultado natural o lo que es peor, el perjuicio que puede representar en un futuro que pacientes tan jóvenes se realicen demasiados tratamientos. Por ejemplo, me pregunto, ¿cómo van a tener los labios cuando envejezcan estas chicas que han abusado de los rellenos y han perdido toda su textura e incluso la forma del labio?

Paradójicamente el exceso de tratamientos produce a veces un aspecto intemporal que pone años encima a la paciente que se “sobre trata” consiguiendo justamente el efecto contrario, es decir pacientes jóvenes que parecen más mayores.

Siempre digo que la medicina estética ayuda a embellecer, a prevenir y a rejuvenecer, pero hay que ir con cuidado de ponerse en buenas manos, pues es una combinación de ciencia y arte y cierto sentido estético que también es esencial cuando se realizan estos tratamientos. Hay que aprender a darse cuenta de cuando hay que decir que no, que no más, porque se va a perder la naturalidad y por tanto la belleza.

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