¿Por qué el Botox mejora nuestro estado de ánimo?

Dicen que “la cara es el espejo del alma”, es decir, que cuando nos sentimos bien y felices, esos sentimientos se reflejan en nuestra expresión facial. ¿Alguna vez habéis pensado que también puede ser al revés? ¿Podrían esas arrugas del entrecejo tan marcadas, o esas arrugas de la frente de cansancio, influir en nuestro estado de ánimo? para ello tenemos el Bótox.

Como sabéis, llevo muchos años de mi vida dedicada a investigar y a tratar los signos de envejecimiento facial. Y os puedo asegurar que, cuando tratamos esas arrugas que denotan malestar nos sentimos mucho mejor.  Mis pacientes me lo dicen cada día.

No es solamente porque vernos mejor nos hace sentir bien, sino porque nuestro cerebro percibe cuando nuestros músculos faciales están relajados (porque los hemos tratado) y mejora nuestro estado de ánimo.

Si suavizamos también las arrugas de envejecimiento, ciertamente nos sentimos y actuamos de manera más jovial.

¿Por qué ocurre de esta manera?

La respuesta nos la adelantó Darwin en 1872, explicó en sus estudios que emociones negativas como el miedo, la tristeza o la angustia, estaban ligadas a la hiperactividad excesiva de los músculos que producen el ceño fruncido.

Darwin los llamó “músculos de la aflicción” y formuló una nueva teoría conocida cómo la hipótesis de FeedBack facial.

Esta teoría explica la interacción entre estos músculos y el estado de ánimo.

Las investigaciones realizadas en el campo de la medicina estética y la psiquiatría en personas que sufren estados depresivos, y en las cuales prevalecen los sentimientos de miedo o tristeza, dan como resultado que la toxina botulínica (Bótox), aplicada en los músculos del entrecejo para el tratamiento del ceño, ayuda en los casos de depresión.

En 2003, Hackman y sus colaboradores publicaron datos sobre el impacto emocional positivo que el tratamiento con Bótox tenía en estos pacientes respecto de otros no tratados.

¿Cómo mejora el Bótox nuestro estado de ánimo?

Más recientemente se han publicado otros dos estudios de cómo el Bótox actúa sobre nuestro estado de ánimo influyendo incluso en las relaciones interpersonales.

Si nosotros nos mostramos cariacontecidos y con el ceño muy fruncido, nuestro interlocutor también responde de manera diferente a si ofrecemos una imagen más relajada (Erik Fin, E. Waserman).

Lo vemos publicado en prestigiosas revistas científicas como el Journal Dermatol Surgery, el Journal of Clinical Psychiatry o el Journal of Psychiatric Research.

Aunque se requieren más estudios, es esperanzador que la toxina botulínica pueda ayudar en el tratamiento de la depresión.

También por el mismo mecanismo, nos aconsejan los psicólogos sonreír, aunque no tengamos ganas de hacerlo para darle esa información positiva a nuestro cerebro.

Eso nos ayuda a animarnos y a minimizar sentimientos negativos mediante la percepción que tiene nuestro cerebro sobre nuestra posición corporal.

El alma puede ser el espejo de nuestra cara

Tras muchos años de experiencia en mi consulta, mis pacientes frecuentemente me comentan que su estado de ánimo mejora tras el tratamiento con Bótox.

Sus músculos ya no retroalimentan su cerebro de manera negativa y además aumenta su autoestima.

Aquello que es útil para personas que padecen trastornos graves, ¿cómo no va a ser positivo cuando solamente tenemos eso, el reflejo de esta vida que llevamos, ahora más difícil que en otros tiempos, a causa de las consecuencias de la pandemia?

Por supuesto que a nuestras arrugas faciales contribuyen otras muchas causas que también podemos tratar, pero hoy quería compartir con todos vosotros que, mejorando nuestra expresión con los tratamientos de Bótox personalizados, todos nos podemos sentir muchísimo mejor.

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